domingo, 24 de marzo de 2013

"#LosPobresEstúdianEnLaUnam y #MásImbécilQueLosDelPolitecnico".


**Jorge Emmanuel Mendoza Jiménez**

Hoy aburrido de Facebook, me di una vuelta por el Twitter, dándome cuenta que realmente ya escasean los comentarios valiosos en esa red, así que me puse a revisar los famosos “hashtag” con esperanza de encontrar una temática que resultase interesante, y mi sorpresa fue toparme con dos sendos “hashtag” que contienen un filosofía muy mexicana de que” lo privado es mejor”. Me refiero a los siguientes tópicos: "#LosPobresEstúdianEnLaUnam y #MásImbécilQueLosDelPolitecnico".

Además del uso incorrecto de la tilde, se nota en ambos un profundo resentimiento que aún no puedo comprender en contra de quienes estudiamos en las escuelas públicas y que parece poner en tela de juicio la calidad, por ello me pregunto ¿Verdaderamente sólo los pobres estudian en la UNAM? La respuesta categórica es: no. El hombre más rico de México (y por momentos, del mundo) Carlos Slim Helu estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México, no es un pelagatos cualquiera, pero su caso no es único, existe una interesante lista de nombres de gente que está en el poder que estudiaron en dicha casa de estudios. Sin embargo lo anterior no es lo verdaderamente importante, pues no es de presumir la acumulación de tal capital en tan pocas manos. Lo verdaderamente importante es saber ¿Qué producen las universidades públicas? Muchos dirán que un enorme número de desempleados, y eso probablemente es cierto, pero también producen más conocimiento que cualquier universidad particular, razonablemente en función del número de investigadores que poseen, mismo que es un criterio fiable para evaluar la calidad educativa que ofrece un centro de educación superior.

En comparación con lo anterior, y como es bien sabido, muchas universidades particulares ofrecen programas de titulación sencillos, que excluyen elaboración de tesis, por tanto, estas universidades no crean conocimiento, lo "roban" de otras universidades que sí lo producen, es decir, de las públicas o las extranjeras. Claro que existen algunas excepciones, como es el caso de la Universidad Iberoamericana, el ITAM, etcétera, quienes se han preocupado por formar profesionistas no sólo con competencias técnicas, sino científicas. Los modelos de titulación "exprés" que ofrecen estas universidades contribuyen a la pauperización de los profesionistas, pues al incrementar el número de egresados es lógico que disminuyan los sueldos de estos. El fenómeno de la "fiebre de los diplomas” ha traído consigo la caída estrepitosa del valor que se daba a las profesiones, y los empleadores, más interesados en la mano de obra barata que en el trabajo intelectual de calidad, contratan a aquellos que les parece tienen un perfil más “ad hoc” con su presupuesto, aquellos cuyo perfil psicosocial, se ajusta a su filosofía de comprender las relaciones laborales y que no amenazan el “status quo”.

En función de lo asentado en líneas anteriores son precisamente la UNAM (a través de sus facultades e institutos) y el IPN, quienes encabezan la producción nacional de ciencia y tecnología, es por ello que, comúnmente, los estudiantes de universidades privadas hayan sostenido o apreciado, por lo menos alguna vez: un libro, un ensayo, un poema, un cuento, una película, una obra de teatro o alguna otra creación científica o cultural, elaborada por los egresados de dichas casas de estudio. Por el contrario, es sumamente extraño que quien estudió en las universidades públicas haya leído algo producido en universidades particulares, salvo raras excepciones, en general, los estudios se centran en la producción propia y en las traducciones de literatura extranjera.  

La UNAM se ubica en el lugar 95 mundial en cuanto a su producción científica, el politécnico en el 325. En América latina, sólo la universidad de San Pablo, Brasil, se ubica más arriba en dichos “rankings” pero en habla hispana, no hay ninguna que produzca más que la UNAM, esto nos habla de la solidez e importancia que tiene dicha casa de estudios. Por otra parte, con relación al mercado nacional de educación superior, la UNAM encabeza anualmente prácticamente todos los rankings en las distintas especialidades, seguida de otras universidades públicas tales como la UAM y el IPN, en esta lista llegan a “colarse” algunas privadas como el ITESM, UIA, UP, ITAM, etcétera, que sobra decir son caras, si no es que inalcanzables para un estudiante de clase media baja.

México, tiene sólo tres Premios Nobel, ninguno es egresado de escuelas particulares. Se trata de Octavio Paz, Alfonso G. Robles y Mario Molina, los dos primeros egresados de la Escuela Nacional de Jurisprudencia (hoy Facultad de Derecho) y el último de la Facultad de Química, todas ellas pertenecientes a la UNAM. Esto es reflejo de nuestra escasa producción nacional de literatos y científicos de peso, pero también, de que la única institución que se preocupa y esfuerza en mejorar esta situación es la universidad de México. Por su parte el Instituto Politécnico Nacional cada año participa en diversos concurso en los que ha obtenido destacadas participaciones, ha colaborado, como su nombre lo indica a fortalecer la técnica, que es tan necesaria en situaciones de solución de problemas cotidianos en una civilización de la información que lo requiere cada vez en mayor medida, ubica y reconoce a sus egresados como altamente capacitados en su especialidad y por supuesto, también colabora de manera importante en la producción científica y tecnológica, siendo este último ramo donde se perciben de mejor forma sus frutos.

Se puede observar en los asentado con antelación, que no sólo no hay sustento en lo mencionado en los dos “hashtag” que dieron pie a estos comentarios, sino que es producto de un resentimiento profundo por parte de quien los escribió, ¿Por qué? Sólo esa persona lo sabe. Lo cierto es que, seguramente, cada vez que abre internet y busca información veraz al respecto tiene que tragarse sus palabras, de la misma forma en la que lo hacen los directores y padres de familia que consideran que las escuelas privadas forman mejor a los niños, puesto que ni la prueba ENLACE en el ámbito nacional, ni la prueba PISA – OCDE en el internacional avalan sus presunciones pero de ello ya les hablaré después. Por tanto, sólo son aseveraciones basadas en la idiosincrasia de un pueblo racista, clasista e ignorante.